Cómo elegir un buen hotel o guardería para tu perro

Guía real para tutores que buscan tranquilidad y bienestar

Dejar a tu perro en un hotel o guardería no es solo resolver dónde se queda unos días. Es confiar a alguien más su bienestar, su rutina y su tranquilidad.

En PetMyPet creemos que el cuidado consciente no se toma vacaciones. Por eso quisimos escribir esta guía desde la experiencia real, poniendo atención en esos detalles que muchas veces no se preguntan, pero que hacen toda la diferencia para un perro.

Mi experiencia cuidando perros

Durante un tiempo tuve una guardería canina en Barcelona. Cuidé perros de todo tipo, tamaños y personalidades, y ahí entendí algo importante: no todos los hoteles o guarderías cuidan igual, aunque se vean bien en redes sociales.

Con el tiempo, se vuelve evidente que el bienestar de un perro no depende solo del espacio, sino de quién lo cuida, cuántos perros hay por persona y cómo se maneja el día a día.

Qué fijarse al elegir un hotel o guardería

Uno de los primeros puntos a observar es cuántos perros cuida cada persona. Una sola persona no debería estar a cargo de más de diez perros al mismo tiempo. Cuando ese número se supera, se pierde la posibilidad de observar bien a cada uno: notar si alguno no está comiendo, si está más inquieto de lo normal o si necesita separarse del grupo.

También es importante preguntar qué ocurre durante la noche. Un buen hotel o guardería debería contar con alguien que se quede acompañándolos. Para muchos perros, dormir en un lugar nuevo puede ser estresante, y saber que no están solos cambia completamente la experiencia.

Otro aspecto clave es cómo organizan a los perros durante el día. No todos tienen la misma energía ni disfrutan de la misma forma de interacción. Las separaciones deberían hacerse por afinidad, tamaño y carácter, no al azar. Forzar convivencias suele generar estrés innecesario.

Las recomendaciones de otros tutores dicen mucho más que cualquier foto bonita. Vale la pena buscar opiniones reales y consistentes en el tiempo. Si el lugar cuenta con cámaras, es un punto a favor: no porque haya desconfianza, sino porque permite ver con tranquilidad cómo está tu perro.

El espacio también importa. Idealmente, conviene evitar lugares donde los perros pasan la mayor parte del tiempo en cubículos exteriores y aislados. Los entornos más familiares, interiores y tranquilos ayudan a que el perro se adapte mejor, descanse y se sienta más seguro.

El cuidado diario va más allá de tenerlos en un recinto. Es importante que haya paseos, interacción real y observación constante. Un buen equipo se da cuenta si un perro no está tomando agua, si come menos de lo habitual o si su comportamiento cambia, y lo comunica al tutor.

Siempre que sea posible, una muy buena idea es llevar al perro a una tarde de prueba antes de dejarlo varios días. Esa experiencia permite ver cómo se adapta al lugar, cómo interactúa con otros perros y cómo responde al equipo humano. También le da al tutor la posibilidad de observar el funcionamiento real del espacio.

Después de haber cuidado a muchos perros, entendí que lo más importante no es el tamaño del lugar ni cuántos perros reciben, sino cómo los miran y cómo los tratan. Un buen hotel o guardería es ese lugar donde tu perro puede ser él mismo, sin estrés, sin forzar rutinas, acompañado y observado con atención.

Cami PetMyPet - Medica Veterinaria