Espigas en Perros: La Amenaza Silenciosa del Verano que Todo Tutor Debe Conocer

Imagina que sales a pasear con tu perro en un día soleado de verano, él corre feliz entre el pasto, y todo parece perfecto. Pero horas después notas que sacude la cabeza constantemente o cojea sin razón aparente. ¿Qué pasó? Probablemente tu peludo se encontró con uno de los enemigos silenciosos más comunes de la temporada: las espigas.

Aunque parezcan inofensivas, estas pequeñas semillas pueden convertirse en un verdadero problema de salud para nuestros perros si no las detectamos a tiempo. En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber para proteger a tu compañero.

¿Qué son las espigas y por qué son tan peligrosas?

Las espigas son semillas secas de pastos silvestres que abundan durante la primavera y el verano. Tienen una forma característica de flecha con pequeñas púas que apuntan hacia atrás, y esta estructura es precisamente lo que las hace tan problemáticas.

Las encontrarás principalmente en parques, plazas, campos y cualquier zona con vegetación seca. Su diseño natural les permite avanzar hacia adelante, clavándose cada vez más profundo, pero les imposibilita retroceder. Es como un anzuelo microscópico que sólo puede ir en una dirección.

Una vez que se adhieren al pelaje o, peor aún, logran introducirse en alguna parte del cuerpo de tu perro, comienzan a migrar hacia el interior. Si no se detectan y extraen a tiempo, pueden viajar por debajo de la piel, llegar a órganos internos y causar infecciones graves que requieren cirugía. Lo que comenzó como una simple espiga puede terminar en una urgencia veterinaria seria.

¿Cómo saber si tu perro tiene una espiga?

Los perros no pueden decirnos con palabras que algo les molesta, pero su comportamiento habla por ellos. Estas son las señales que debes observar según la zona afectada:

Señales en la cabeza y cara:

Si tu perro tiene una espiga cerca de la cabeza, probablemente notes que sacude la cabeza constantemente, como si quisiera sacarse algo que lo molesta. Los estornudos repetitivos y violentos también son una señal clara, especialmente si parecen no tener fin.

Presta atención si mantiene un ojo cerrado o si tiene lagrimeo excesivo en uno de sus ojos. También es común que se rasque insistentemente una zona específica de la cara o las orejas. Cualquiera de estos comportamientos merece una revisión inmediata.

Señales en las patas:

Las patas son uno de los lugares más comunes donde se clavan las espigas, especialmente entre los dedos. Si de repente tu perro comienza a cojear sin haber tenido ningún accidente aparente, es momento de revisar.

El lamido compulsivo de una pata en particular es otra señal de alerta. Los perros intentan aliviar la molestia lamiéndose, pero esto puede empeorar la situación. También puede aparecer inflamación o enrojecimiento entre los dedos.

Importante: Si notas cualquiera de estos síntomas, no esperes a ver si se le pasa solo. Las espigas no salen por sí solas y mientras más tiempo permanezcan, más profundo pueden llegar. Acude a tu veterinario lo antes posible para evitar complicaciones mayores.

¿Qué hacer si encuentras una espiga en tu mascota?

Si la espiga está visible y superficial:

Si durante tu revisión post-paseo detectas una espiga que apenas está adherida al pelaje o enganchada en la superficie, puedes retirarla tú mismo con mucho cuidado. Usa unas pinzas de punta fina, toma la espiga lo más cerca posible de la piel y retírala con un movimiento suave pero firme en la misma dirección en que está clavada.

Después de extraerla, revisa bien la zona para asegurarte de que no quedaron restos y limpia el área si es necesario.

Si la espiga está clavada o en zonas sensibles:

Aquí viene la regla de oro: nunca intentes extraer una espiga que esté clavada en oídos, nariz, ojos o profundamente entre los dedos. Estas son zonas extremadamente delicadas y un movimiento en falso puede empujar la espiga aún más adentro, agravando el problema considerablemente.

En estos casos, lo único que debes hacer es acudir al veterinario de inmediato. Los profesionales cuentan con las herramientas adecuadas y, en muchos casos, necesitarán sedar al perro para extraer la espiga de forma segura y sin causarle más dolor.

No subestimes la urgencia: una espiga en el oído puede perforar el tímpano, una en el ojo puede dañar la córnea, y una en la nariz puede llegar hasta los pulmones. Actuar rápido puede hacer la diferencia entre un problema menor y una complicación seria.

Prevención: Tu mejor estrategia contra las espigas

Después de cada paseo:

Haz de la revisión post-paseo un hábito. Dedica unos minutos a revisar las orejas, entre los dedos de las patas, los ojos y el hocico de tu perro. Cepilla bien su pelaje, especialmente si tiene pelo largo, para detectar espigas enganchadas antes de que se claven.

Durante los paseos:

Evita que tu perro corra por zonas con pasto muy alto y seco, especialmente en los meses más calurosos. Elige rutas donde el pasto esté bien mantenido, como parques cuidados y áreas urbanas, sin que esto signifique que tu perro no pueda disfrutar del aire libre.

Ayuda en la prevención y cuidado diario

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Paula Fallad PetMyPet